La mayoría de los problemas con los cintas de cuello son, en realidad, problemas con la tarjeta de identificación. La tarjeta está colocada al revés, no llega al lector de tarjetas o el clip se ha desprendido en algún punto entre la recepción y la tercera planta. Para cada uno de estos casos existe un accesorio específico que lo soluciona, y ese accesorio es más importante que la correa a la que va fijado.
| Montaje | Resuelve | Adecuado para |
|---|---|---|
| Carrete retráctil integrado | La tarjeta no llega al lector; los carretes con clip se voltean y se desprenden | Uso diario en el lugar de trabajo: parques tecnológicos, hospitales, sedes centrales de empresas. El carrete está moldeado en la correa formando una sola pieza. |
| Carrete metálico para insignias con clip | El mismo problema de alcance, pero a un coste menor | Para uso ocasional, o para añadir carretes a los cintas de cuello que ya tienes. |
| Control deslizante imprimible | La insignia gira hasta quedar al revés | Conferencias. Une ambos extremos de la correa por encima de la insignia y lleva el logotipo a la altura del pecho. |
| Extremo ranurado sin gancho | Detectores de metales, peso, coste, enganches | Aeropuertos, cumbres gubernamentales, sector sanitario. Las ranuras practicadas en la cinta sujetan directamente el portacredenciales, sin necesidad de ningún tipo de herrajes. |
Una tarjeta identificativa colgada de un gancho puede girar libremente alrededor de ese gancho y, a lo largo de un día, pasará aproximadamente la mitad del tiempo mostrando su reverso blanco y en blanco. La solución consiste en eliminar ese único punto de rotación: una carcasa de carrete integrada mantiene la correa rígida, y un deslizador une los dos extremos del cordón justo por encima de la tarjeta, de modo que esta no pueda girar. Ninguno de los dos elementos cuesta mucho. Ambos marcan la diferencia entre una tarjeta que identifica a alguien y otra que no lo hace.
Un cordón sin gancho no tiene mosquetón, ni clip ni anilla metálica: solo unas ranuras practicadas en el extremo de la cinta que sujetan un portacredenciales estándar. Es más ligero de llevar, más barato de fabricar y se puede pasar por el escáner de seguridad sin tener que quitárselo. Para aeropuertos, instalaciones gubernamentales de seguridad y hospitales, no se trata de un extra, sino de un requisito imprescindible.
Cualquiera de estos accesorios se puede colocar en una cinta plana estampada o en una cordón redondo. El cordón junto con un deslizador imprimible es la combinación por la que se decantan la mayoría de las conferencias: es cómodo de llevar, el logotipo queda a la altura de los ojos y la acreditación se mantiene recta.
Porque una placa que cuelga de un solo gancho puede girar libremente, y lo hará. Dos elementos la fijan: una carcasa de carrete integrada, que sujeta la correa y el carrete como una unidad rígida, y un deslizador, que une los dos extremos de la correa por encima de la placa para que no pueda girar. Un carrete con clip enganchado a una correa normal no tiene ninguno de los dos, y por eso es la versión de la que se queja la gente.
Un cordón con ranuras cortadas con precisión en el extremo de la cinta que se acoplan directamente a un portacredenciales estándar, sin mosquetones, clips ni piezas metálicas de ningún tipo. Es más ligero, más barato y se puede pasar por el detector de metales sin necesidad de quitárselo, razón por la cual los aeropuertos, las instalaciones gubernamentales y los hospitales lo solicitan específicamente.
La versión integrada es ideal si se pasa la tarjeta muchas veces al día y el cordón es una herramienta de trabajo diaria: la carcasa moldeada no se desprende ni se da la vuelta. La versión con clip es adecuada si el uso del carrete es ocasional, el presupuesto es ajustado o se quieren reutilizar los cintas de cuello que ya se tienen. La versión integrada cuesta más y dura más, y ahí está precisamente la diferencia.
Sí. Tanto los deslizadores imprimibles como las carcasas de los carretes admiten un logotipo impreso, y en un cordón redondo, el deslizador suele ser la superficie principal para la imagen de marca. Se sitúa a la altura del pecho, lo que equivale aproximadamente al nivel de los ojos de la persona con la que se habla, una ubicación más adecuada que la de la correa en la mayoría de las conversaciones.
La versión sin gancho, sí: sin metal, nada que se pueda enganchar y nada que haga saltar un detector. Añade un sistema de seguridad de separación automática para cualquier situación en la que el cordón pueda ser agarrado o enganchado. También merece la pena utilizar un carrete retráctil en aquellos lugares donde el personal tenga que pasar repetidamente las tarjetas de identificación por los accesos.
A partir de 100 unidades, con un plazo de unas dos o tres semanas desde la aprobación del diseño. La opción «sin ganchos» es la más económica de las cuatro, ya que elimina los herrajes en lugar de añadirlos.
Por definición: poliéster y nailon estampados, cordón redondo, tejido jacquard, tubular, satén, neopreno, silicona y PVC. Según el artículo de «Material Story»: materiales naturales, sin plástico y plantable, rPET reciclado. Por lo que transporta: carretes para tarjetas de identificación y accesorios, cintas para botellas, correas para el móvil, cables de carga, abridores de botellas. Por acabado: efecto especial, reflectante y de alta visibilidad. La gama completa: Cintas de cuello.

Nuestras producciones con sede en la UE significan que cumplimos incluso con los plazos de entrega de eventos más ajustados.

Cada producto se crea específicamente para satisfacer las necesidades únicas de su evento y las directrices de su marca.

Disponemos de materiales sostenibles, incluyendo pulseras recicladas y biodegradables.







